El camping tiene ochenta parcelas, se llena en julio y agosto y en mayo anda por un tercio. Mientras tanto, una familia tras otra llama con la misma pregunta: "¿tenéis algo que no sea traer tienda?". En toda España los bungalows y el glamping son lo que convierte un camping de dos meses en un negocio de siete: alojan a quien no tiene equipo, se alquilan por semanas y dejan por noche lo que ninguna parcela alcanza. Pero necesitan licencias que muchos descubren tarde, y un precio que no se fija a ojo. Esto es lo que conviene tener claro antes de encargar la primera unidad.
Lo que exige la normativa antes de comprar nada
En España los campings son establecimientos turísticos regulados por la comunidad autónoma, y el suelo lo manda el ayuntamiento. Así que el camino pasa siempre por dos ventanillas, y conviene recorrerlas en este orden:
- El decreto de campamentos de turismo de tu comunidad. Ahí está lo que decide cuántas unidades puedes poner: la proporción de la superficie que pueden ocupar los alojamientos fijos, la separación entre unidades, las condiciones de los accesos y, en algunas comunidades, el porcentaje máximo de parcelas con alojamiento. Ese límite manda sobre el catálogo del fabricante.
- El ayuntamiento. Un bungalow con cimentación, cocina y baño es obra, y necesita licencia urbanística además de la licencia de actividad o la declaración responsable que corresponda. Una casa móvil sobre ruedas puede tratarse de otra forma, y una tienda de glamping sobre tarima es un caso intermedio que cada municipio interpreta a su manera.
Pregunta antes de encargar, no después de montar. Y pide la respuesta por escrito, con el nombre de quien la da: es el papel que vale cuando dos años después cambia el técnico municipal.
Tres cosas más que se olvidan y aparecen en la primera inspección:
- La modificación de capacidad hay que comunicarla al registro de turismo de tu comunidad. Si añades plazas y no lo dices, tu inscripción deja de reflejar lo que tienes.
- La protección contra incendios: separación entre unidades, accesos para bomberos, extintores y señalización, según lo que pidan el decreto autonómico y la normativa de incendios.
- La accesibilidad: casi todas las comunidades exigen que una parte de las unidades sea accesible, y es mucho más barato encargarla así que adaptarla después.
Y una línea en tus condiciones de alquiler: estas unidades son para uso turístico, no para residencia. Un cliente empadronado en un bungalow pone en cuestión la licencia del camping, no solo su propia situación.
Bungalow, casa móvil o tienda de glamping
Tres formatos, tres inversiones, tres clientes:
- El bungalow de obra o de madera, con cocina, baño y calefacción, es el más caro de instalar y el que más meses rinde: se alquila de marzo a noviembre y en puentes de invierno. Cliente: familias y parejas sin equipo, fines de semana largos y semanas de verano.
- La casa móvil cuesta menos, llega montada y, al estar sobre ruedas, suele ser más sencilla de tramitar. Cliente: el mismo, con estancias más largas en agosto.
- La tienda de glamping, safari o campana, es la inversión más baja y la que más se comparte en redes. Se vende sobre todo de mayo a septiembre y exige limpieza y reposición diarias. Cliente: parejas, escapadas de fin de semana, quien busca la foto.
Elige el formato por la temporada que quieres alargar. Si el problema es mayo y octubre, lo resuelve un bungalow con calefacción. Si es la ocupación semanal de julio, basta una casa móvil. Si quieres público nuevo, una tienda de glamping hace por la imagen del camping más que cualquier campaña.
Cómo se calcula el precio
El precio de un bungalow no se copia del camping de al lado, se saca de tus números:
- Coste por noche disponible: inversión dividida entre los años de vida útil, más seguro, mantenimiento, limpieza, ropa de cama, agua y luz, todo dividido entre las noches en que la unidad está abierta.
- Ocupación realista por mes. El noventa por ciento de agosto no paga una unidad que en mayo va al veinte. Trabaja con la media del año.
- Tres temporadas, no siete: baja, media y alta, con fechas claras que incluyan Semana Santa, los puentes y las quincenas de agosto.
- Precio por semana en alta con día de entrada fijo, y precio por noche con mínimo de dos noches el resto del año. Así no quedan huecos sueltos de una noche entre reservas.
- Extras aparte: ropa de cama, limpieza final, mascota, cama supletoria. Un precio base más bajo con extras claros vende mejor que un precio alto con todo incluido.
Al precio se le añade el IVA que corresponde al alojamiento y, donde exista, la tasa turística en línea separada. Confirma con tu gestoría qué extras siguen al alojamiento y cuáles no, y déjalo escrito en la plantilla de factura para no decidirlo cada verano.
Venderlos sin sobrevender
Ocho bungalows vendidos por la web, por teléfono y por dos portales son la receta clásica para que una familia llegue el sábado y encuentre la unidad ocupada. Lo que lo evita:
- Un solo cuadrante con todas las reservas, de parcelas y de unidades fijas, incluidas las que apuntas por teléfono.
- Cada tipo de unidad con su precio y su temporada, y no un precio "bungalow" para unidades que no son iguales.
- Anticipo con tarjeta al reservar, porque una semana de bungalow anulada en julio cuesta más que una parcela, y el resto a la llegada.
- Cupo pequeño y fijo para las unidades en los portales, y tu web con todas las fechas.
CampSuite lleva parcelas, bungalows y glamping en el mismo cuadrante, cada uno con su precio, y recoge las reservas online y las de recepción en el mismo sitio, así que una unidad no se ofrece dos veces. Cada reserva guarda a los huéspedes con sus datos, el anticipo y los mensajes en un solo lugar, desde el móvil, y las facturas y recibos salen de la misma reserva. En la página de soluciones para bungalows y glamping ves cómo queda en un camping que mezcla parcelas y unidades fijas.
Lista de comprobación antes de encargar la primera unidad
- Decreto de campamentos de turismo revisado: proporción de superficie, separaciones y accesos.
- Consulta previa en el ayuntamiento hecha, con respuesta por escrito y nombre del técnico.
- Licencia urbanística y de actividad tramitadas según el tipo de unidad.
- Modificación de capacidad comunicada al registro de turismo de tu comunidad.
- Protección contra incendios y separaciones comprobadas antes de replantear.
- Unidad accesible incluida en el pedido, no añadida después.
- Uso turístico y no residencia escrito en las condiciones de alquiler.
- Coste por noche disponible calculado y tres temporadas definidas.
- Precio semanal con día de entrada en alta, mínimo de noches el resto del año.
- IVA y tasa turística confirmados y separados en la factura.
- Un solo cuadrante para parcelas y unidades, anticipo cobrado al reservar.
- Seguro actualizado con las nuevas unidades.
Con esto, la familia que llama en mayo tiene respuesta, la unidad está en regla y el precio está calculado en vez de estimado. Si quieres ver cómo CampSuite mantiene parcelas y alojamientos en un solo cuadrante, mira los precios o escríbenos.