Un terminal de pago y un recibo sobre el mostrador de recepción

Viernes por la tarde, la caravana ya está colocada, y el huésped pregunta en recepción si puede cargar el coche esta noche. El alargador ya está en el maletero, la toma de la parcela está a dos metros, y tienes diez segundos para contestar. Los puntos de recarga en el camping han dejado de ser una cuestión de futuro: son una pregunta que te hacen cada semana en temporada. Este artículo ordena lo que hay que decidir antes de pedir presupuesto, y por qué la respuesta honesta a esa pregunta es no mientras no haya un cargador.

Por qué la toma de la parcela no es un cargador

La columna de la parcela está dimensionada para una nevera, un hervidor y un calefactor pequeño en mayo, normalmente con una protección del orden de diez o dieciséis amperios. Un coche no funciona así: tira toda la potencia que puede, durante horas, sin pausa, muchas veces toda la noche. Esa carga continua es el problema. Las conexiones pensadas para un uso intermitente se calientan, las acometidas antiguas y los bornes de tornillo se calientan con ellas, y el fallo no aparece al enchufar sino a las tres de la madrugada.

Y luego hay una factura que nadie ve. Si un huésped saca veinte o treinta kilovatios hora en una noche de una toma incluida en el precio de la parcela, la diferencia la paga el camping. Un verano con veinte noches así por semana deja de ser un detalle en la factura de la luz.

También está el seguro. Un incendio que arranca de un alargador en una parcela, después de que recepción dijera que se podía, es exactamente el parte que no quieres tener que defender.

Empieza por la potencia disponible

El primer paso no es un presupuesto de cargador, es mirar tu acometida. Pregunta a tu instalador qué potencia tienes contratada y cuánta queda de verdad una tarde de agosto, cuando los sanitarios, la cámara frigorífica, el restaurante y las parcelas tiran a la vez. El resultado suele decepcionar, y por eso la gestión de carga es la norma y no la excepción en un camping.

La gestión de carga reparte entre los puntos la potencia que sobra en cada momento y reduce la carga cuando el camping la necesita en otro sitio. Para el huésped casi no cambia nada, porque de todos modos pasa la noche. Para ti lo cambia todo, porque puedes poner cuatro o seis puntos sin ampliar la potencia contratada. Ampliar es la opción más cara que existe, y además tarda.

Piensa también dónde van. Lo sensato no es ponerlos en las parcelas sino agrupados, en el aparcamiento antes de la barrera o en una zona propia. Los cables quedan cortos, nada cruza los caminos y la vigilancia es más fácil.

Instalación: instalador autorizado y boletín

La infraestructura de recarga tiene su propia instrucción técnica dentro del reglamento de baja tensión, con sus exigencias de protecciones, secciones y puesta a tierra. Eso significa dos cosas muy concretas: la instala una empresa instaladora autorizada, y al terminar te entrega el certificado de la instalación. Guárdalo con los planos y las fotos de la obra, porque es el papel que te van a pedir si alguna vez hay un siniestro.

Pregunta además por las ayudas vigentes para infraestructura de recarga antes de pedir el equipo, no después de pagarlo. Los programas de apoyo y sus condiciones cambian con frecuencia, y tu instalador y tu asociación provincial suelen saber cuál está abierto en cada momento.

Cobrar la recarga: medir bien y facturar aparte

Una buena noticia para España: la figura del gestor de cargas desapareció hace años, y hoy cualquier titular de un suministro puede prestar el servicio de recarga a terceros. No necesitas convertirte en comercializadora eléctrica para cobrarle la recarga a un huésped.

Lo que sí necesitas, si cobras por cantidad, es medir bien. Si facturas por kilovatio hora, la medida tiene que ser fiable y comprobable, con un contador homologado para facturación, igual que el surtidor de una gasolinera. Exige en el presupuesto que el equipo permita facturar por kilovatio hora con un contador apto para ello, y no solo que muestre en pantalla la energía entregada. Es la diferencia entre poder emitir una factura correcta y tener que inventar una tarifa plana al final del verano.

Hay modelos que esquivan la cuestión, como una tarifa por sesión o por noche sin medir la cantidad. Es más simple y más barato de comprar, pero reparte el coste de forma muy desigual entre un utilitario y un vehículo grande. Decide esto con tu instalador y con tu asesor antes de pedir el equipo, no después.

Cobrar en el cargador o en la reserva

Decide pronto si cobras en el propio punto o a través de la estancia. Un terminal en el cargador es cómodo para quien pasa de visita, pero cuesta comisión y mantenimiento. Para quien duerme en el camping, lo más sencillo es asociar la recarga a su reserva y cobrarlo todo a la salida, como ya haces con la luz, la tasa turística y las fichas de la lavadora.

Para eso hace falta un procedimiento limpio: el huésped se identifica con el número de parcela o de reserva, el importe se apunta en la reserva, y la factura refleja el concepto aparte. En CampSuite la reserva guarda al huésped con sus datos, el anticipo, los mensajes y la factura en un solo sitio, también desde el móvil, los pagos con tarjeta se cobran en recepción y online, y los informes te dicen a fin de mes lo que ese concepto ha dejado de verdad. Puedes verlo en funcionalidades y lo que cuesta en la página de precios.

Y publica el precio igual que publicas el de la parcela: un cartel en el cargador, una línea en la confirmación y una línea en la factura. Los conflictos casi nunca son por el importe, son por enterarse al irse.

Lista antes de pedir presupuesto

Un punto de recarga hace que el camping sea reservable para un público que crece rápido, y te quita la conversación diaria sobre el alargador. Solo sale caro si la potencia, la medida y la facturación se resuelven después de poner el poste. Si quieres tener reservas, cobros y conceptos extra en un solo sitio, mira las soluciones para áreas de autocaravanas o escríbenos.