Un documento sellado junto a un registro abierto

Una rama cae sobre la lona de una autocaravana en agosto. Un niño se resbala en el acceso a la piscina. Una tormenta levanta el techo de dos bungalows en octubre, cuando el camping ya está cerrado. En los tres casos la pregunta es la misma y llega en el peor momento: qué cubre exactamente la póliza. Los seguros del camping son de esas cosas que se renuevan por costumbre cada año y que solo se leen cuando ya ha pasado algo. Este artículo es para leerlas en noviembre, con calma, y llegar a la temporada sabiendo qué tienes contratado.

La responsabilidad civil es la que no puede faltar

La mayoría de las comunidades autónomas exigen un seguro de responsabilidad civil como condición para la licencia de un establecimiento turístico, y los requisitos concretos los fija la normativa de cada comunidad. Lo primero que conviene hacer es comprobar qué te exige la tuya, porque a veces la póliza se contrató hace quince años y los mínimos han cambiado desde entonces.

Dentro de la responsabilidad civil hay varias coberturas que no son lo mismo y que conviene distinguir en tu póliza:

Pregunta también por la piscina y por los toboganes o juegos acuáticos si los tienes, porque en algunas pólizas son un apartado propio o quedan excluidos si no se declaran.

Incendio, daños y lo que cubre el Consorcio

La segunda pata es el multirriesgo, que cubre el continente y el contenido frente a incendio, robo, daños por agua y fenómenos meteorológicos. Aquí el punto crítico para un camping es qué se considera continente. Los bungalows, las casas móviles, las tiendas safari, la recepción, el sanitario, el vallado, la barrera, la piscina y las instalaciones eléctricas tienen que estar declarados y valorados. Una casa móvil que se compró hace tres años y nunca se añadió a la póliza es, en la práctica, una casa móvil sin seguro.

Conviene saber además que, en España, los riesgos extraordinarios como la inundación de carácter extraordinario, el terremoto o la tempestad ciclónica atípica los cubre el Consorcio de Compensación de Seguros, a través del recargo que ya pagas dentro de tu póliza. No es una cobertura que contrates aparte, pero sí conviene entender que existe y qué entra en ella, porque explica por qué una tormenta grande y una tormenta extraordinaria se tramitan por caminos distintos. Pide a tu correduría que te lo explique con un ejemplo de tu propio camping.

El infraseguro es el problema que nadie ve

Si aseguras por 300.000 lo que vale 600.000, no cobras 300.000 cuando hay un siniestro parcial: se aplica la regla proporcional y cobras la mitad de lo que te corresponde. Es el error más caro y el más silencioso, porque no se manifiesta hasta el día del parte.

Los campings son especialmente propensos a él por una razón sencilla: crecen poco a poco. Cada año un bungalow más, un porche, una pérgola, un sanitario reformado, placas solares, una barrera nueva. Ninguna de esas obras parece suficiente para llamar al seguro, y en diez años la suma asegurada se ha quedado a la mitad.

La solución es una revisión anual con una lista de lo que se ha añadido o mejorado durante el año. Media hora en noviembre, con las facturas de la temporada delante.

Pérdida de beneficios: el daño que no se ve en las fotos

Si un incendio te deja sin sanitario en mayo, el coste real no es reconstruir el edificio, es la temporada que no vas a facturar. La cobertura de pérdida de beneficios, o de paralización de la actividad, cubre precisamente eso: los ingresos que dejas de tener y los gastos fijos que sigues pagando mientras no puedes abrir.

Para un negocio tan estacional como un camping es una cobertura que conviene mirar con atención, porque el mismo siniestro cuesta cosas muy distintas según ocurra en febrero o en julio. Al contratarla, revisa el periodo de indemnización y asegúrate de que cubre al menos una temporada completa, no tres meses.

Lo que el seguro no arregla: la prueba

Cuando hay un parte, el seguro pide lo mismo siempre: qué pasó, cuándo, a quién, quién lo atendió y qué estado tenía la instalación. Un camping que lleva registro de las revisiones de la piscina, de los juegos infantiles, de la instalación eléctrica y de las incidencias con huéspedes tramita un siniestro en días. Uno que no lo lleva discute durante meses.

Anota los incidentes en la reserva del huésped afectado, con la fecha, lo que ocurrió y quién lo atendió. Guarda los partes de mantenimiento con fecha. Fotografía las instalaciones al inicio y al final de temporada. En CampSuite tienes cada reserva con sus huéspedes, sus datos, sus pagos y los mensajes intercambiados en un solo sitio, también desde el móvil, y eso incluye lo que anotaste el día del incidente. Puedes ver cómo funciona en funcionalidades y lo que cuesta en la página de precios.

Antes de renovar, esta lista

Un seguro bien ajustado no se nota nunca, y uno mal ajustado se nota una sola vez, en el peor mes posible. Dedícale la mañana de noviembre que ahora parece innecesaria. Si quieres tener las reservas, los huéspedes y las incidencias en un solo sitio para cuando haya que documentar algo, mira las soluciones para campings pequeños o escríbenos.