Un móvil mostrando la página social de un camping con varias fotografías

Lo primero es algo que casi nadie dice: las redes no son el canal que más reservas trae. Ese es la búsqueda, es decir quien escribe "camping en la costa de Cádiz con parcelas con sombra" y acaba en tu web o en tu ficha de Google. Si tienes que elegir dónde poner las primeras diez horas de trabajo, ponlas ahí, como está en el artículo sobre reservas directas.

Pero las redes hacen dos cosas que la búsqueda no hace, y las dos valen dinero. La primera es que vuelva quien ya estuvo contigo. La segunda es mostrar cómo es el camping de verdad a quien está decidiendo entre tú y otros dos, de una forma que una página de web no consigue.

Con quién estás hablando en realidad

La página de un camping tiene tres públicos distintos y conviene saberlo, porque quieren cosas diferentes.

Casi todos los campings publican solo para el segundo público, con fotos de atardeceres. Los atardeceres no reservan.

Qué publicar, en la práctica

La regla es sencilla: publica lo que un cliente te pregunta por teléfono. Si alguien lo pregunta, miles lo buscan.

  1. Una parcela con una caravana montada encima, para dar la escala. Es el contenido más útil que puedes hacer y casi nadie lo hace.
  2. El bloque sanitario, limpio y con luz. Parece raro y es la primera duda de quien no ha acampado nunca.
  3. Los bungalows por dentro, uno por tipo, sin granangulares que convierten un bungalow en un chalet. El objetivo que miente vuelve en forma de reseña.
  4. El camino de entrada, si es estrecho. Avisar antes cuesta un vídeo de veinte segundos y evita tres llamadas nerviosas en agosto.
  5. El tiempo real. Un día de lluvia con el bar lleno vale más que diez cielos azules: le dice al lector que también con mal tiempo se está bien.
  6. Lo que hay alrededor. El mercado del martes, la senda, la heladería. Quien elige un camping está eligiendo una zona.
  7. Las fechas. Apertura, cierre, puentes con sitio libre. Simple y olvidado.

Diez minutos al día en temporada bastan, y rinden más que un día entero en febrero. Lo que no funciona es publicar solo cuando hay que llenar: un perfil que solo habla en junio no lo lee nadie en junio.

Las fotos de los clientes: aquí hay que tener cuidado

Es la parte en la que más se equivocan los campings, y no por mala fe.

La imagen de una persona está protegida. La Ley Orgánica 1/1982, sobre protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, exige con carácter general el consentimiento de la persona para captar o publicar su imagen, con las excepciones que la propia ley recoge. A eso se suma el tratamiento de datos personales, porque una fotografía que identifica a alguien es un dato personal y se aplica el Reglamento General de Protección de Datos.

En la práctica:

Lo mismo vale para la música de los vídeos: usar un tema protegido en un contenido promocional no es lo mismo que escucharlo en el coche.

Contestar, que es la mitad del trabajo

Quien escribe por privado a la página de un camping está casi siempre a punto de reservar. Una respuesta el mismo día cierra; una respuesta a los tres días reserva en otro sitio. Decide quién mira los mensajes y cuándo, aunque sea una vez por la mañana y otra por la tarde, y escríbelo en el reparto de tareas.

Y lleva la conversación a donde puedas aceptar la reserva. CampSuite guarda cada reserva con sus huéspedes y sus datos, su anticipo y sus mensajes en un solo sitio, también en el móvil, reúne las reservas hechas por internet y las hechas a mano en una sola agenda de modo que una parcela no se ofrece dos veces, envía confirmaciones y mensajes a los clientes y da los números de reservas, ocupación e ingresos; hay además un creador de web. En la práctica: la petición que nace de una publicación se convierte en una reserva en la misma agenda del mostrador, y en enero escribes a quien ya estuvo. Lo que incluye está en la página de funcionalidades, y lo que cambia en un camping pequeño en la de soluciones.

Medir sin perder la cabeza

No mires los "me gusta". Mira tres números, una vez al mes: cuánta gente ha abierto el enlace a tu web desde el perfil, cuántos mensajes privados han llegado, y cuántas reservas directas has tenido en el mes. Si el primero sube y el tercero no, estás entreteniendo y no vendiendo. Si sube el segundo, lo estás haciendo bien y solo tienes que contestar más rápido.

Lista para el invierno

Hecha así, la página del camping pasa a ser un canal que trabaja y no un segundo empleo. Si quieres comentarlo, o ver cómo llegan hoy tus peticiones, escríbenos desde la página de contacto; los precios de cada plan están en la página de precios.