Nubes de tormenta sobre un camping y una señal indicando el punto de reunión

El aviso naranja sale a las siete de la tarde. Rachas de hasta cien kilómetros por hora a partir de las nueve. En el camping hay doscientas instalaciones, la mitad tiendas, veinte clientes han bajado a cenar al pueblo, y seis familias llegaron esta tarde y ni siquiera saben dónde está el bloque sanitario. Lo que pase en las dos horas siguientes no lo decides en esas dos horas. Lo decidiste en marzo, el día que escribiste quién hace qué.

Los temporales son el riesgo en el que un camping parte en desventaja frente a un hotel: construcciones ligeras, árboles, superficies abiertas, y clientes que no conocen el terreno. La preparación, en cambio, cabe en dos tardes.

Primero: saber qué te amenaza

Antes de la temporada, resuelve tres cosas sobre tu finca.

Segundo: que el aviso te llegue

La Agencia Estatal de Meteorología publica avisos por zona con niveles amarillo, naranja y rojo y por fenómeno, y la protección civil autonómica o municipal activa el aviso a la población cuando procede, incluido el sistema de alerta a móviles. Los dos tienen que estar en el teléfono de quien hace guardia por la noche, no solo en el tuyo.

Escribe qué pasa en cada nivel. No como documento administrativo, sino como tres líneas en la pared de recepción:

  1. Aviso amarillo. Mensaje a todos los clientes alojados, cartel en recepción y en la barrera, mobiliario y velas de sombra recogidos, contenedores atados.
  2. Aviso naranja. Además: parcelas bajo árboles marcados y en vaguadas desalojadas, clientes en tienda avisados en persona, punto de reunión abierto e iluminado, coches retirados de debajo de los árboles.
  3. Aviso rojo. Punto de reunión atendido, recuento de presentes, corte de electricidad en las zonas expuestas, acceso de bomberos despejado, decisión de evacuación por sectores.

Al lado de cada nivel, el nombre de quien decide y el de su suplente, por turno. Ahí es donde fallan los planes: todo el mundo sabe qué hacer, nadie sabe quién lo ordena.

Tercero: el punto de reunión y el mensaje

Un punto de reunión improvisado esa misma noche no es un punto de reunión. Es un sitio fijo, señalizado, iluminado, preferiblemente un edificio de obra, o una zona despejada lejos de árboles, postes y agua. El bloque sanitario suele ser la mejor opción: es de fábrica y todo el mundo sabe dónde está.

El mensaje es la otra mitad. Preparado, en varios idiomas, corto: qué va a pasar, cuándo, qué debe hacer el cliente ahora y adónde va. Escríbelo en primavera en castellano, inglés y francés, y apunta cómo lo haces llegar esa noche: como mensaje a todos los clientes alojados, por megafonía si la tienes, y en nivel rojo a pie, fila por fila. Con los que están en tienda, ningún mensaje sustituye al hecho de llamar a la puerta.

Eso da por supuesto algo que muchos campings no tienen con seguridad por la noche: quién está de verdad en cada parcela hoy. CampSuite guarda cada reserva con sus huéspedes y sus datos, su anticipo y sus mensajes en un solo sitio, también en el móvil, reúne las reservas hechas por internet y las hechas a mano en una sola agenda, muestra las llegadas y salidas del día y envía mensajes a los clientes. En la práctica: llevas la lista por parcela en el teléfono mientras caminas bajo la lluvia, y escribes de una vez a todos los que están esta noche. Lo que incluye está en la página de funcionalidades, y lo que cambia en un camping de costa en la de soluciones.

Cuarto: lo que se resuelve antes, en obra

Quinto: seguro y reglamento interno

Este invierno, hazle tres preguntas a tu mediador: si los fenómenos atmosféricos están cubiertos y con qué franquicia, si la pérdida de beneficios tras un siniestro lo está, y qué documentación te va a pedir la aseguradora. La tercera es la útil: la respuesta te dice qué registros tienes que llevar. El marco más amplio está en el artículo sobre seguros.

Y añade un párrafo al reglamento interno: que puedes desalojar o bloquear parcelas ante un aviso, que hay que seguir las indicaciones del personal, y que cada cual es responsable de asegurar sus cosas. Que lo revise un abogado, para que sostenga el día que haga falta.

Checklist

Es una carpeta y dos tardes. Y es la carpeta que convierte una noche de tormenta en un parte de seguro en vez de en una historia que se cuenta durante años. Si quieres que miremos cómo tienes organizada la ocupación y los datos de tus clientes, escríbenos desde la página de contacto; los precios de cada plan están en la página de precios.