Un cuadro con contadores por parcela y una libreta de lecturas al lado

Hay una conversación que se repite en todos los campings con parcelas de temporada, siempre al cerrar y siempre con la misma estructura. El cliente dice que no puede haber gastado eso. El titular dice que el contador es el contador. Y ninguno de los dos tiene un papel que mostrarle al otro. Esa conversación no se gana con argumentos: se resuelve en marzo, con un contador, una hoja de lecturas y tres líneas en el contrato.

Merece la pena hacerlo bien porque la luz ya no es una partida menor. Entre las caravanas con aire acondicionado, los calefactores de octubre y ahora los coches cargando, es la partida que más crece y la única que el cliente no puede estimar solo.

Primero: incluida o medida

Hay tres modelos y solo uno aguanta en una parcela de temporada.

Para parcelas de temporada, pon contadores. Es la inversión que antes se paga sola, normalmente ya en el primer otoño frío.

Lo que estás haciendo no es vender luz

Este es el punto en el que conviene ser preciso, porque la palabra que se usa en la conversación importa. En España la comercialización de energía eléctrica está reservada a las empresas comercializadoras, con los requisitos que establece la Ley 24/2013 del Sector Eléctrico. Un camping no vende electricidad a sus clientes de temporada: repercute el coste de la energía que han consumido, como un gasto más del contrato.

La diferencia no es semántica. Determina cómo lo llamas en el contrato y en la factura, y determina el margen que puedes aplicar. Pregunta a tu asesor cómo redactarlo y cómo facturarlo en tu caso concreto, y pide la respuesta por escrito antes de la próxima renovación. Lo que no debes hacer es presentarlo como una tarifa eléctrica propia con un margen comercial sin haberlo consultado.

Los contadores: qué poner y dónde

  1. Un contador por parcela, no por columna. Una columna con cuatro tomas y un solo contador te obliga a repartir, y repartir es discutir.
  2. Con el número de serie a la vista y asociado a la parcela en una lista escrita. Cuando se sustituye un contador, apunta la fecha, la lectura final del viejo y la inicial del nuevo. Esa línea vale oro.
  3. Accesible sin entrar en la parcela del cliente. Si no, la lectura depende de encontrar a alguien.
  4. Protegido y precintado. No por desconfianza, sino porque un precinto intacto cierra la conversación cuando llega.
  5. Instalado por instalador autorizado, con el certificado de la instalación. Te lo pedirán en cada revisión. Y para que la lectura sirva de base de un cobro, el aparato tiene que cumplir las reglas de control metrológico que se aplican a los instrumentos de medida; que tu instalador te confirme por escrito que los tuyos las cumplen y hasta cuándo.

Las lecturas, donde se construye la paz

Casi todos los conflictos por la luz no son por el precio, son por la lectura. Se resuelven con una rutina aburrida y barata:

Qué escribir en el contrato

CampSuite guarda cada reserva con sus huéspedes y sus datos, su anticipo y sus mensajes en un solo sitio, también en el móvil, cobra anticipos y saldos con tarjeta, emite facturas y recibos, envía mensajes a los clientes y da los números de reservas, ocupación e ingresos. En la práctica: el mensaje mensual con la lectura queda junto al cliente al que corresponde, y la factura de la luz sale del mismo sitio que la de la parcela. Lo que incluye está en la página de funcionalidades, y lo que cambia en un camping pequeño en la de soluciones.

Lista antes de la próxima temporada

Hecho así, el cierre de temporada ya no tiene esa conversación. Si quieres comentar cómo estás registrando las lecturas y facturando, escríbenos desde la página de contacto; los precios de cada plan están en la página de precios.